jueves, 18 de junio de 2015

Si me equivoco ¿tan mal estoy?

El presente articulo es continuacion sobre la parte I, 
"Si me equivoco ¿tan tonto soy?" 

A continuación le comparto una historia que narra Maxwell, expuesta en su libro titulado EL LADO POSITIVO DEL FRACASO.


“Al comienzo de su carrera, Erma Bombeck tuvo que transitar por un camino lleno de dificultades. A edad temprana ya se sentía atraída por el periodismo. Su primer trabajo, cuando era una adolescente, fue escribir obituarios en el Journal-Herald de Dayton. Cuando salió del colegio y quiso ingresar a la Universidad de Ohio, un consejero estudiantil le dijo: «Olvídese de ser escritora». Ella rechazó ese consejo. Más tarde se pasó a la Universidad de Dayton donde en 1949 se graduó en inglés. Poco después empezó a trabajar como escritora para la columna de defunciones de la página femenina. Ese año, la adversidad golpeó su vida personal. Al contraer matrimonio, uno de sus más grandes deseos era ser madre. Pero para su tristeza, los médicos le anunciaron que no podría tener hijos. ¿La hizo eso darse por vencida y considerarse una fracasada? No. Ella y su esposo exploraron la posibilidad de la adopción y adoptaron una niñita. Dos años más tarde, una sorprendida Erma descubrió que estaba embarazada. Pero eso le trajo aún mayores dificultades. En cuatro años tuvo cuatro embarazos pero sólo dos de los bebés sobrevivieron. En 1964, Erma logró convencer al editor de un pequeño periódico de un barrio, el Kettering-Oakwood Times, que le publicara una columna humorística semanal. No obstante la cantidad insignificante de tres dólares que le pagaban por artículo, esto la mantuvo. Aquella columna le abrió otra puerta. Al año siguiente le ofrecieron la oportunidad de escribir una columna tres veces a la semana para su antiguo empleador, el]ournal-Herald de Dayton. En 1967, su columna aparecía en más de novecientos periódicos en toda la nación. Erma escribió su columna humorística por algo más de treinta años. Durante ese tiempo, publicó quince libros, fue reconocida como una de las veinticinco mujeres más influyentes de Estados Unidos, aparecía frecuentemente en el programa de televisión Buenos días, América, apareció en la cubierta de la revista Time, recibió innumerables honores (como la Medalla al mérito de la Sociedad Americana del Cáncer), y fue distinguida con quince doctorados honorarios”.
Es común que observemos a personas de éxito, y nos deslumbremos con sus vidas y posesiones materiales “mira que carro tan bonito, mira que gran empresa, que ropa tan fina trae” y buscamos explicaciones como “ha de ser hijo de personas de mucho dinero, ha de tener mucha suerte, o quizás anda metido en malos negocios”.
“A todos los grandes hombres de éxito se les han dado múltiples razones para creer que han sido unos fracasados. Pero, a pesar de eso, han perseverado. Maxwell (2008)”.
Cuando éramos más pequeños, y no sabíamos caminar, y nos caíamos y llorábamos, lo seguíamos intentando, hasta que gracias a esos errores, aprendimos a caminar.
Cuando éramos más pequeños y estábamos dormidos en camita, y nos caíamos, sin lugar a duda nos lastimábamos, llorábamos, pero esas dificultades, nos ayudaron y ahora de grandes, muy difícilmente nos caemos de la cama mientras dormimos.
¿Por qué si de niños no nos importaban tanto los golpes de la vida, y a pesar del dolor, lo seguíamos intentando hasta que lo lográbamos, ahora de adultos es diferente?
Ahora de adultos tenemos más potencialidades, experiencia, conocimiento, entonces ¿Qué sucede? ¿Por qué otras personas si pueden?
Amigo lector, me despido, dejando estas preguntas abiertas para su reflexión.
REFERENCIAS
Maxwell John C. (2008). EL LADO POSITIVO DEL FRACASO. Ed. Caribe. EUA.
El autor de este artículo es Oscar Miguel Figueroa Romero: Licenciado en Psicología, Maestro en Educación, Diplomado en Educación. Certificado en intervención individual para víctimas de violencia intrafamiliar.

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